La "mesa" de Otxandio
      es un artículo de Iñaki San Sebastián publicado en GARA el 28 de agosto de 1999.


      La "mesa" de Otxandio

      Iñaki San Sebastián * Licenciado en Ciencias Económicas y Comercio Exterior

      La "utopía" de ver convertida a Euskal Herria en "La Petite Suisse" de la Europa meridional va cediendo virtualidad, día a día, para convertirse en una aspiración real de la mayoría abertzale. Físicamente nos parecemos "un montón" y si nuestras montañas no llegan a la altura de sus Alpes, la grandiosidad y furia de nuestro mar supera a la de sus magníficos lagos. Políticamente, sin embargo, nos falta bastante camino por recorrer, un camino sinuoso que exige mucha "finura" y "calidad" en las actitudes del conjunto del abertzalismo, (es estilo "giraldilla" abre caminos insospechados). Para llegar a ser una "pequeña" Suiza es absolutamente necesario sumar todas las voluntades, incluidas las más individualistas del mundo empresarial, (en su triple faceta industrial, comercial y financiera), y del mundo universitario. Este objetivo requiere actuar con mucho tacto, con mucha mano izquierda, identificando los errores políticos en su origen, a base de una gran comunicación interna entre todas las fuerzas político-sociales. El diálogo amplio y sin limitaciones es la mejor "arma" para prevenir cualquier tipo de problema sea en la familia, en la empresa, en el municipio, en la nación o en el estado.

      Pensando en "mesas", "pactos", reuniones, actitudes personales y colectivas..., los aromas otoñales me acercan, un año más, a la "Basabisitta de Otxandio" e, inevitablemente, al repasar la historia de esta curiosísima y peculiar "vista oficial a los mojones", tradición que se repite desde el siglo XV, (últimamente haciéndola coincidir con el tercer domingo de setiembre), me quedo embelesado ante la extraordinaria "carga política" de semejante acontecimiento. Yo no entiendo mucho pero situar los límites de la territorialidad de Otxandio en Gomilaz, Mirubegi, Arangio, Anboto, Urkiola, Saibigain, Zumeltza, Aldoia y Pantano de Legutiano, es algo aparentemente tan natural que cuesta entender la persistencia de un pleito que obliga a... "las autoridades de Otxandio, con el alcalde y el juez a la cabeza, precedidos por redobles de tambores y seguidos de todo el pueblo..." a salir, todos los años, en defensa de sus derechos sobre un trocito de terreno conocido por "El limitado". ¡500 años no es nada!

      Que me perdonen los "otxandiotarras", pero no puedo evitar la tentación de trasladar esta lección de eficacia, tan extraordinariamente gráfica, de la unidad de acción de todo un pueblo, (para la consecución de determinados objetivos colectivos comunes), al conjunto de nuestra soñada Euskal Herria-"La Petite Suisse". Lizarra lanzó el grito de..."¡Pueblo, levántate!" recordándonos que es hora ya de "ponernos a caminar mirando al frente, confiando ciegamente en nuestras propias fuerzas". Otxandio, punto de confluencia de la Euskal Herria Occidental (Bizkaia, Gipuzkoa, Araba) y cuna de Juan de Ajuriagerra, (víctima histórica de la "cruzada" primero y de la democrática "santa alianza" españolista PSOE-UCD a continuación), es el lugar ideal para multiplicar el eco de aquel grito tan esperanzador, desde una nueva "mesa de Otxandio".

      Veamos algunos aspectos de la finura y calidad "suizas" que Otxandio puede aportar al debate:

      En Otxandio se respira la majestuosidad y la paz que nos ofrecen los parques naturales de Urkiola/Anboto-Gorbea. Es el ambiente propicio para soñar y desenterrar el idealismo que subyace en nuestro interior, manteniéndonos, al mismo tiempo, bien despiertos y con los pies en la tierra, gracias al airecillo gélido y húmedo que curte nuestros rostros, gran parte del año, tanto si paseamos por sus valles como si escalamos las encrespadas cumbres que le rodean. ¿Dónde encontrar mejor escuela para ejercitar la disciplina, el esfuerzo y el sacrificio necesarios para cimentar la difícil comunicación entre abertzales y regionalistas?

      Otxandio es un jardín en el que, milagrosamente, aún florece el euskara, nuestro más auténtico "hecho diferencial" y signo de identidad nacional. Desde su enclave en las alturas mesetarias, lingüísticamente fronterizo, es el altavoz que necesita la Euskal Herria castellano-parlante, Lizarra incluida, para acercarse con fervorosa ilusión a este tesoro lingüístico, de inigualable originalidad y belleza.

      Otxandio es un pueblo de arraigada tradición industrial. Sus fraguas y ferrerías calzaron, durante siglos, las más nobles monturas de hidalgos y reyes. Desde este pequeño-gran pueblo en el que la simbiosis industria-ecología, (muy al estilo suizo), es obligada, se puede proyectar la tenacidad y el espíritu de lucha necesarios para asimilar la nueva cultura de la "calidad" en todas las actuaciones personales, una cultura que nos obliga a "prevenir" errores y a "hacer las cosas bien, en todo momento y desde la primera vez", no sólo en el mundo industrial sino también en el social y político.

      Para cumplir con nuestros objetivos de territorialidad y soberanismo hay que dar una prioridad absoluta a la prevención de toda clase de errores políticos que puedan apartar de nuestro proyecto a fuerzas políticas y sociales imprescindibles. Crear, para abertzales y regionalistas, un eje de diálogo y comunicación socio-político "Lizarra-Otxandio", sin vacaciones hasta llegar a la "meta" de la paz y la convivencia definitivas, es una sugerencia más, (desde la carencia de "poder ejecutivo"), de cara a convertir a Euskal Herria en una "pequeña Suiza" que a nadie perjudica y a todos beneficia!! La "Basabisitta de Otxandio" es la mejor fotografía de un pueblo en marcha, defendiendo lo suyo. El mejor "remate" anual de los Ibilaldi, Korrika, Araba eta Naparra Oinez, Herri Urrats...

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